
El aceite quemado generado en las cocinas de restaurantes de hoteles es recolectado y transformado en biodiésel, un combustible utilizado para operar tractores destinados a diferentes labores ambientales, entre ellas la recolección de sargazo en las playas.
De acuerdo con información proporcionada durante un recorrido por la planta de procesamiento, el aprovechamiento de este biocombustible permite una reducción de hasta 86 por ciento en las emisiones de gases de efecto invernadero, además de representar un menor costo frente a la compra directa de diésel convencional.
El proceso comienza con la recuperación del aceite usado de cocina de los restaurantes de los hoteles, material que en lugar de ser desechado es trasladado a la planta para recibir tratamiento y convertirse nuevamente en un recurso aprovechable.
Para producir el biodiésel se utiliza un procedimiento químico denominado transesterificación, mediante el cual las grasas contenidas en el aceite usado son transformadas hasta obtener un combustible que puede emplearse en motores diésel.
Una vez recibido en la planta, el aceite pasa por filtros industriales para retirar restos de alimentos y posteriormente es sometido a altas temperaturas para eliminar el agua residual.
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Después de esta primera etapa, el aceite limpio es mezclado con metanol y soda cáustica, esta última utilizada como catalizador. La reacción modifica la estructura de las grasas y permite separar los componentes necesarios para obtener el biocombustible.
Tras el proceso químico, el líquido se divide por gravedad en dos capas: el biodiésel permanece en la parte superior, mientras que la glicerina se deposita en el fondo.
El biodiésel obtenido todavía pasa por una etapa final de lavado con agua y secado, con la finalidad de eliminar impurezas químicas antes de quedar listo para su utilización en motores.
Parte del combustible producido es utilizado en tractores que participan en los diferentes programas ambientales, entre ellos las labores relacionadas con la recolección y manejo del sargazo.
Con ello se genera un esquema de aprovechamiento en el que un residuo producido diariamente por las cocinas de los hoteles regresa a la operación convertido en combustible para maquinaria.
Entre sus principales ventajas se encuentra su carácter biodegradable, lo que disminuye el impacto ambiental en caso de un derrame, además de la reducción de emisiones asociada a su utilización. A esto se suma el beneficio económico, ya que, de acuerdo con la información proporcionada en la planta, producir el biodiésel resulta más económico que adquirir directamente diésel convencional.



