
Las tradicionales fiestas guadalupanas dieron inicio este 1 de diciembre en Chetumal, marcando el comienzo de uno de los periodos de mayor fervor religioso en la capital de Quintana Roo. Desde primeras horas de la tarde, decenas de fieles se reunieron frente a la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús para participar en la primera procesión del mes, que avanzó rumbo al Santuario Mariano Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe.
Con cantos, rezos del rosario y un ambiente de profunda devoción, los participantes emprendieron el recorrido por la avenida Héroes, una de las principales vialidades de la ciudad. En el trayecto, los asistentes llevaron estandartes con la imagen de la Virgen de Guadalupe, así como banderas, globos y arreglos florales, que dieron un toque festivo y colorido a la caminata. Familias completas, niños, jóvenes y adultos mayores se sumaron a esta expresión de fe que cada año reúne a miles de creyentes en todo el país.
La procesión avanzó de manera ordenada, acompañada por oraciones, cánticos tradicionales y el sonido de guitarras que marcaron el ritmo del contingente. Al llegar al santuario, los peregrinos fueron recibidos por voluntarios y por otros grupos de devotos que ya se encontraban en el recinto, preparando altares y ofrendas dedicadas a la “Morenita del Tepeyac”.
A partir de este 1 de diciembre, y como ocurre cada año, comenzarán a llegar de manera constante procesiones de distintos barrios, parroquias y organizaciones, así como peregrinos provenientes de otros municipios de Quintana Roo que acuden al santuario para cumplir mandas, agradecer milagros o simplemente participar en las festividades previas al 12 de diciembre, día en que se conmemora la aparición de la Virgen de Guadalupe.
Las autoridades eclesiásticas informaron que se mantendrá un calendario de actividades que incluye misas especiales, vigilias, rezos comunitarios y recorridos programados para garantizar el orden durante las celebraciones. Con este primer acto de fe, Chetumal da inicio formal a una de sus tradiciones más arraigadas, que año con año fortalece la identidad cultural y religiosa de la comunidad católica en la región.







