Chetumal
Tendencia

Monitorean especie marina en Chetumal para evitar desequilibrios ecológicos

Las autoridades ambientales de Quintana Roo han reforzado sus acciones para hacer frente a la presencia de una especie invasora detectada en aguas de Chetumal, la cual ha generado preocupación entre especialistas y comunidades ribereñas por su potencial impacto en los ecosistemas locales.

El Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas del Estado de Quintana Roo (IBANQROO) informó que, tras las recientes detecciones de ejemplares del llamado “pez diablo”, se descartó completamente la introducción de otras especies como método de control biológico, una práctica que en el pasado ha generado consecuencias adversas en distintos cuerpos de agua del país.

El director general del IBANQROO, Javier Carballar Osorio, detalló que la estrategia inicial se enfoca en un monitoreo diagnóstico que permita conocer el comportamiento, distribución y densidad poblacional del pez, antes de tomar decisiones que pudieran alterar aún más el equilibrio ecológico.

“Empezamos por el principio, que es el diagnóstico a través del monitoreo. Se creó un comité para ello y se está en la difusión de la problemática en el sur del estado para que se reporten los avistamientos”, puntualizó el funcionario.

El monitoreo se realiza en coordinación con organizaciones civiles, instituciones académicas y comunidades locales, con el fin de obtener datos científicos precisos que orienten las acciones de manejo.

Carballar Osorio explicó que el objetivo central no es erradicar de forma inmediata al pez, sino entender su dinámica poblacional, los factores ambientales que propician su propagación y los posibles riesgos para otras especies nativas.

El titular del IBANQROO subrayó la importancia de la colaboración ciudadana para el éxito del programa, en donde pescadores, cooperativas turísticas, guías y pobladores de comunidades ribereñas han sido convocados a reportar cualquier avistamiento o captura del pez diablo a los números oficiales del Instituto, como el 983 106 9565, con el fin de fortalecer la base de datos que alimenta el sistema de monitoreo.

También hizo un llamado a la precaución respecto al consumo de este animal, al señalar que no se recomienda ingerirlo hasta contar con un análisis más profundo sobre su composición y posibles efectos en la salud humana.

“No podemos afirmar que sea seguro comerlo, porque puede acumular toxinas o metales pesados. Se deben determinar las condiciones adecuadas para su manejo y preparación antes de considerarlo apto para el consumo”, explicó.

El “pez diablo”, originario de Sudamérica, es una especie invasora que se ha propagado con rapidez en distintas regiones de México debido a su alta capacidad de adaptación, su comportamiento territorial y su extraordinaria tasa de reproducción.

Esta especie es capaz de excavar túneles en los márgenes de ríos y lagunas, lo que provoca erosión en los suelos, alteración de hábitats y desplazamiento de especies nativas que compiten por alimento y refugio.

El problema cobró notoriedad en los últimos días luego de que fotografías difundidas en redes sociales mostraran ejemplares de esta especie en la Laguna de los Siete Colores, en Bacalar.

La asociación civil Proyecto Aak Mahahual confirmó la captura de ocho individuos, de los cuales dos presentaban hueva desarrollada, lo que confirma el inicio de su ciclo reproductivo en la zona.

Este hallazgo incrementó la preocupación, ya que evidencia que el pez ha encontrado condiciones óptimas para establecerse y reproducirse, algo que podría alterar el equilibrio ecológico de la laguna y afectar a las especies endémicas que habitan en sus aguas.

Adrián Cisneros

Egresado de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).Con más de 12 años en los medios de comunicación, ha hecho radio, televisión y prensa escrita.Especialista y amante de los deportes, actualmente radica en la ciudad de Cancún y trabaja como reportero en el Periódico El Momento Quintana Roo

Artículos Relacionados

Back to top button