Gastronomía

Evita lavar estos alimentos para disminuir riesgos de intoxicación

Muchas personas creen que lavar ciertos alimentos antes de cocinarlos es una medida higiénica y saludable, pero en algunos casos, esto puede aumentar el riesgo de intoxicación.

En la cocina, existen innumerables consejos y creencias sobre cómo mejorar el sabor de los alimentos y proteger la salud. Uno de los más comunes es la recomendación de lavar algunos productos antes de prepararlos. Sin embargo, en ciertos casos, esta práctica no solo es innecesaria, sino que también puede representar un peligro al favorecer la contaminación.

Si bien es fundamental lavar y desinfectar la mayoría de las frutas y verduras, hay alimentos que es preferible cocinar directamente sin enjuagarlos, aunque esta costumbre haya sido transmitida por generaciones.

Un claro ejemplo son los huevos y las carnes de res, cerdo y pollo. Estos alimentos pueden contener bacterias que el agua no elimina y que, en cambio, podrían propagar gérmenes y representar un riesgo para la salud.

¿Por qué no se debe lavar el pollo?

Millones de personas tienen el hábito de enjuagar el pollo crudo antes de cocinarlo. Sin embargo, el Consejo Argentino sobre Seguridad de Alimentos y Nutrición advierte que esta acción puede dispersar la bacteria Campylobacter.

A pesar de la creencia de que lavar el pollo bajo el chorro de agua lo limpia, la realidad es que las salpicaduras pueden contaminar las manos, la ropa, las superficies y los utensilios de cocina. Esto supone un riesgo mayor para niños menores de cinco años, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

Los expertos señalan que esta práctica es innecesaria, ya que no elimina microorganismos patógenos. De acuerdo con la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA), Campylobacter no solo está presente en el pollo crudo, sino también en otras aves, vegetales frescos y leche sin pasteurizar.

Síntomas de intoxicación por Campylobacter

Según el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), Campylobacter es la principal causa bacteriana de gastroenteritis en el mundo.

El International Food Information Council (IFIC) señala que los síntomas suelen aparecer entre 2 y 5 días después de la infección. Entre los signos más comunes se encuentran diarrea (a veces con sangre), dolor abdominal, fiebre, náuseas, vómitos y dolor de cabeza. La enfermedad suele durar de 3 a 6 días, pero en casos más graves, puede provocar complicaciones como artritis reactiva o el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico grave que puede afectar la respiración e incluso poner en riesgo la vida.

El tratamiento generalmente consiste en mantenerse bien hidratado y consumir alimentos suaves y ricos en potasio.

Consejos para evitar riesgos de intoxicación

  • Guarda el pollo crudo en el congelador hasta que lo vayas a cocinar, asegurándote de que la temperatura sea de 5°C o menos.
  • La cocción adecuada elimina las bacterias. Para comprobar que el pollo está bien cocido, revisa que la carne no tenga un tono rosado y que sus jugos sean claros.
  • Evita que el pollo crudo entre en contacto con otros alimentos, utilizando diferentes utensilios, tablas de corte y recipientes.
  • Lava tus manos con agua y jabón antes y después de manipular el pollo crudo para evitar la contaminación cruzada.

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