Incremento en el precio de refrescos genera ajustes en el consumo familiar en Quintana Roo

En Quintana Roo ya comenzó a reflejarse el incremento en el precio de los refrescos, luego de la actualización al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicada a las bebidas azucaradas para el año 2026. De acuerdo con comerciantes locales, el aumento ha sido de tres pesos por litro, situación que, si bien no ha provocado una disminución significativa en la compra de estos productos, sí ha generado cambios en los hábitos de consumo de las familias.
Pedro Ramírez, quien se dedica a la venta de bebidas azucaradas en un servirefresco ubicado en la ciudad de Chetumal, explicó que el impacto del alza ha sido hasta el momento mínimo, ya que los consumidores continúan comprando refrescos de manera regular. Sin embargo, señaló que ahora los clientes optan por presentaciones más pequeñas. “La gente no ha dejado de comprar refresco, pero en lugar de llevar uno de tres litros, ahora llevan uno de menor cantidad”, comentó.
El comerciante indicó que este ajuste en el consumo es una respuesta directa al incremento de precios, ya que muchas familias buscan mantener el gasto dentro de su presupuesto diario. Añadió que, aunque las ventas se mantienen estables, el ticket promedio por cliente ha disminuido, debido a que se eligen tamaños más pequeños para compensar el aumento.
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Para este 2026, la cuota del IEPS aplicada a las bebidas con azúcares añadidos se elevó a 3.0818 pesos por litro, lo que se traduce directamente en un mayor costo al consumidor final. Además, por primera vez, las bebidas con edulcorantes, como refrescos light o sin calorías, comenzaron a pagar un impuesto de 1.50 pesos por litro, ampliando así el alcance de esta carga fiscal.
Este nuevo esquema impositivo busca desincentivar el consumo de bebidas azucaradas; no obstante, en la práctica, los consumidores han optado por ajustar cantidades en lugar de eliminar el producto de su lista de compras. Así lo confirma Natali González, quien acudió a comprar refresco y se encontró con el incremento sin estar previamente informada.
“Ahora hay que trabajar más para poder comprar un refresco más grande y que alcance para toda la familia”, expresó. La consumidora señaló que, en su caso, tuvo que llevar un refresco de menor tamaño porque no le alcanzó el dinero para comprar el que habitualmente adquiría. “Antes a veces sobraba, ahora ya no; tuve que comprar uno más pequeño porque no sabía que había subido”, explicó.
González agregó que este tipo de incrementos impactan directamente en la economía familiar, especialmente cuando se trata de productos de consumo frecuente. Aun así, reconoció que el refresco sigue siendo parte de la canasta cotidiana para muchas familias, sobre todo en reuniones o comidas familiares.
El aumento en el precio de los refrescos en Quintana Roo se suma a otros ajustes derivados de la inflación y de las políticas fiscales implementadas a nivel federal. Mientras tanto, comerciantes y consumidores continúan adaptándose a los nuevos precios, modificando hábitos de compra sin dejar del todo el consumo de bebidas azucaradas, al menos en el corto plazo.





