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Logran contener embarazos en niñas y adolescentes en Quintana Roo

Luego de que en 2024 Quintana Roo se colocó el sexto lugar a nivel nacional en embarazos en niñas y adolescentes entre 10 y 19 años, actualmente se logró una disminución de 3 por ciento en comparación con en año pasado. Según los datos que los Servicios Estatales de Salud proporcionó al Momento en lo que va del año se han atendido mil 999 partos, es decir 60 nacimientos menos.
 
El gobierno del estado a enfatizado en la educación integral en sexualidad y acceso a los servicios sexual y reproductiva con adherencia a la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA) y el Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo Adolescente (GEPEA)  que  buscan empoderar a los jóvenes para tomar decisiones informadas, reducir la deserción escolar y abordar las desigualdades de género subyacentes.
 
Fernando Carrera Castro representante de las Naciones Unidas (UNICEF) en México explicó durante en su visita a Cancún que el embarazo en niñas y adolescentes es un tema crítico que requiere atención inmediata.
 
“Para prevenirlo, es fundamental promover la educación sexual integral en escuelas, abordando temas como la anticoncepción, el respeto al cuerpo y la igualdad de género desde temprana edad, esto les brinda herramientas para tomar decisiones informadas y saludables sobre su sexualidad”.

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Otra medida clave es fortalecer el acceso a métodos anticonceptivos seguros y gratuitos en centros de salud, asegurando que sean accesibles y sin estigmatización para adolescentes. “Es vital involucrar a las familias y comunidades en la conversación, fomentando un entorno de apoyo y comunicación abierta donde las jóvenes se sientan seguras al expresar sus dudas y necesidades” destacó Carrera Castro.
 
Señalo que las consecuencias del embarazo en esta etapa pueden ser profundas y duraderas por ejemplo la deserción escolar es una de las más comunes, limitando oportunidades educativas y laborales futuras.
 
“Esto, a su vez, puede perpetuar ciclos de pobreza y dependencia económica sin contar que las adolescentes enfrentan mayores riesgos de salud, como complicaciones durante el parto y mayor vulnerabilidad a enfermedades.”
 
Refirió que a nivel emocional, el embarazo a temprana edad puede generar estrés, ansiedad y aislamiento social, afectando la salud mental de las jóvenes también refuerza estereotipos de género y desigualdades, ya que muchas veces recae en ellas la responsabilidad exclusiva del cuidado del bebé, truncando sus proyectos de vida.
 
Para cambiar esta realidad, es necesario un esfuerzo conjunto entre gobierno, escuelas, familias y sociedad. Impulsar políticas públicas que protejan los derechos de las adolescentes, brinden apoyo psicológico y promuevan la igualdad de oportunidades es esencial, finalizó.

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