
El Panthera onca está catalogado en México como especie en peligro de extinción bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010. No es una mascota ni un animal doméstico: es fauna silvestre con necesidades biológicas, conductuales y ambientales que requieren manejo especializado. Por ello, la pregunta central no debería ser “¿de quién es el jaguar?”, sino “¿quién puede garantizarle las mejores condiciones de bienestar y conservación?”
Los felinos fueron entregados a José Juárez Gil, en calidad de resguardo, en una época en la que todavía no existían las figuras de UMA (Unidades de Manejo Ambiental) y PIMVS (Predio o Instalación que maneja Vida Silvestre).
Con las posteriores reformas ambientales, los predios que mantenían fauna silvestre tuvieron que regularizarse y obtener los registros correspondientes. Pepe Tigers como se le conoce a José Juárez Gil, no obtuvo dicho registro y, después de denuncias ciudadanas e inspecciones de las autoridades ambientales, a las sascaberas, los ejemplares fueron asegurados precautoriamente.
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Pero, hoy, la discusión debe centrarse en las condiciones en que ha vivido Spetsnaz: espacio insuficiente, alimentación sin supervisión, falta de atención veterinaria especializada, seguridad, entre otras condicionantes. Alimentarlo y tenerle afecto no necesariamente significa garantizar su bienestar.
En pleno siglo XXI, el cautiverio no puede romantizarse. Un jaguar no deja de ser un animal silvestre porque haya nacido o pasado buena parte de su vida bajo cuidado humano. Tampoco debe convertirse en rehén de una disputa inmobiliaria, económica, personal o jurídica. Spetsnaz no eligió estar en cautiverio, no eligió dónde vivir ni quién lo cuidaría; tampoco puede defender sus propios intereses ante una autoridad o un tribunal. Por eso, la responsabilidad de los seres humanos y de las autoridades es mayor: cualquier determinación debe estar sustentada en criterios científicos y en el bienestar del ejemplar, no en quién gane una controversia.
Además, debe cuestionarse cualquier forma de mascotización o explotación de un gran felino, particularmente cuando la interacción constante con personas o el confinamiento pueden limitar sus comportamientos naturales.
EMBLEMA
La Península de Yucatán constituye una región fundamental para la conservación del jaguar en México y el felino forma parte también del patrimonio natural y cultural
DEBATE
La discusión debe elevarse: no se trata de quién gana una disputa ni de quién conserva un animal; se trata de qué decisión protege realmente a Spetsnaz



