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Bonfil: el pueblo que sembró Cancún antes de que existiera

Cancún | 25/09/2026 | 10:05

El Ejido Alfredo Vladimir Bonfil surgió en 1973, cuando más de 160 hombres llegaron a esta región como parte de un proyecto agropecuario impulsado durante el gobierno del entonces presidente de México, Luis Echeverría Álvarez.

Décadas después, el núcleo poblacional que fue concebido para producir alimentos terminó desempeñando un papel relevante en el desarrollo de Cancún. Oficialmente fue establecido el 16 de febrero de 1974.

Su ubicación fue esencial para el suministro de materiales para la construcción de la zona hotelera.

Durante un conversatorio ciudadano encabezado por el cronista de la ciudad, Fernando Martí Brito, fundadores y habitantes de distintas generaciones compartieron recuerdos sobre los primeros años de Bonfil.

Entre ellos estuvo don Epifanio Flores, de 88-89 años, uno de los pocos fundadores que permanecen con vida, quien relató de viva voz fechas, nombres y experiencias de los primeros campesinos que llegaron a la región.

También recordó las visitas de Echeverría al poblado y la ocasión en que el expresidente intervino para que un niño con poliomielitis recibiera atención médica especializada en Ciudad de México.

Bonfil cambió su vocación con el crecimiento de Cancún

Garabed Sangoshian explicó que Bonfil fue proyectado originalmente como un ejido agropecuario, enfocado en la agricultura y la cría de ganado.

Sin embargo, con el crecimiento de Cancún su actividad se transformó y terminó vinculándose con servicios, construcción y otras actividades económicas.

Actualmente, Bonfil continúa siendo un ejido y cuenta con una comunidad de más de 20 mil habitantes.

El crecimiento también se refleja en su infraestructura educativa. De acuerdo con los participantes, actualmente existen primarias, secundarias y preparatorias, mientras que en zonas cercanas se encuentran instituciones como La Salle, Anáhuac, la Universidad Tecnológica y la Universidad de Oriente, asentadas en terrenos que fueron cedidos por el ejido.

Bonfil mantiene sus tradiciones y enfrenta retos

Esther Machado y Silvestre Córdova, integrantes de la primera generación de niños bonfileños, recordaron las dificultades de crecer en la selva maya después de llegar desde Durango.

Córdova relató las infecciones y heridas que sufrió por picaduras de mosquitos e insectos, mientras Machado habló sobre la creación de la primera escuela primaria del poblado.

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Bonfil busca atención para sus servicios públicos

Adolfo Valdez, actual presidente del Comisariado Ejidal, rechazó durante el encuentro la percepción de que los bonfileños sean personas peligrosas y destacó el carácter hospitalario de la comunidad.

Señaló además que las celebraciones del 12 de diciembre y los aniversarios del ejido reúnen a habitantes y visitantes durante varios días, con bailes, carreras de caballos y otras actividades.

Por su parte, Sangoshian llamó a las autoridades a atender las necesidades de servicios públicos básicos de Bonfil y señaló que, desde la directiva ejidal, existe la intención de plantear esta petición ante la Presidencia de la República para buscar recursos federales.

Los participantes también destacaron que, pese a las leyendas urbanas sobre inseguridad, Bonfil forma parte de la vida de Cancún y sus habitantes consideran que es una comunidad abierta a quienes deseen conocer su historia y sus tradiciones.

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